Cotilleos











En realidad, toda crítica es un feedback. Es decir, un regalo. Muchas veces, eso sí, el envoltorio emocional que acompaña a los comentarios hace que la información proporcionada sea inútil e incluso contraproducente. 
Los numerosos estudios sobre la utilización del correo electrónico son concluyentes: los mensajes que se transmiten a través de ellos dejan mucho que desear en cuanto a la claridad.






Es un modelo creado por Chris Argyris que describe cómo vivimos en un mundo de creencias que generamos nosotros mismos la mayoría de las cuales no hemos comprobado. Adoptamos estas creencias porque están basadas en conclusiones, que son inferencias de lo que observamos y de nuestras experiencias pasadas.
Es algo humano. Por eso lo hacemos constantemente. Para comprender los problemas y las distintas situaciones, establecemos categorías y ponemos etiquetas. Lo hacemos a través de modelos mentales o de esquemas que funcionan como filtros y que otorgan o restan importancia a los distintos elementos de la información.
Se trata del envío por correo electrónico de un mensaje ofensivo, fuera de tono o directamente grosero. Y es algo que empieza a preocupar en muchos entornos.
Es la unidad básica de trabajo de cualquier empresa. La calidad del mismo determina el modo en en el que las personas recopilan y procesan la información, la forma en que adoptan decisiones y los sentimientos que tienen sobre los demás y sobre el resultado de esas decisiones.
Tres son las necesidades esenciales (aunque, desde luego, no sean las únicas) que conforman una buena base para que la comunicación no presente problemas de base:

Los elementos que entran dentro de lo que algún autor ha denominado “el lenguaje del silencio” son genéricamente:
* Las expresiones faciales
* Los movimientos de las manos
* Los movimientos del cuerpo
* La distancia respecto al interlocutor
Existen una serie de elementos que siempre acompañan en mayor o menor medida a nuestro discurso, a nuestras palabras:
* El contacto visual (o la falta de contacto visual)
* La sonrisa
* La postura (sentado, de pie, tumbado, etc.)
* La postura en relación a nuestro interlocutor
* Tomar notas (o no tomarlas y cómo las tomamos)

Estas cosas también suceden en las grandes empresas.
Esa es la esencia de la comunicación. Ese es el requerimiento esencial para que ésta realmente comprometa. La empresa es la encargada de diseñar y poner en marcha sistemas de comunicación que sean realmente eficaces. 

Se trata de una habilidad personal que nos permite expresar sentimientos, opiniones y pensamientos, en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás.
El diálogo es la unidad de trabajo fundamental de la empresa. La calidad de éste determina el modo en el que las personas recopilan y procesan la información, la manera en la que adoptan decisiones y los sentimientos que tienen sobre los demás y sobre el resultado de esas decisiones. 
Una reciente investigación ha determinado que un símbolo bursátil o un nombre empresarial fácil de pronunciar puede constituir un factor significativo en el aumento a corto plazo del precio de las acciones.
Los investigadores crearon una lista de valores ficticios y después hicieron que un grupo de personas los calificara de acuerdo a la facilidad de pronunciación. "Ulymnius" fue calificada de compleja y "Mayville", no.
A continuación pidieron a otro grupo que calculara la futura evolución de cada uno de los valores bursátiles. Como los investigadores predecían, se consideró que los resultados obtenidos por empresas de nombre fácil superarían por un margen significativo a los obtenidos por aquellas otras con nombres complicados de pronunciar.
Las personas respondemos más positivamente a la información fácil de procesar. En publicidad es sobradamente conocido. Las personas consideramos más cierta, atractiva y familiar y convincente la información fácil de procesar que la más compleja.






Esta suele la segunda causa que hace las reuniones ineficientes: la forma en que se dirigen. Muchas veces, no hay una persona asignada para ello. Otras veces, la dirige el responsable jerárquico de más rango, pero si le llaman a mitad de la reunión y se ausenta la reunión se desmadra.